Brexit? Mantén la calma y sigue adelante

A una semana del voto del Reino Unido de salir de la UE, las cosas siguen revueltas, pero, por ahora, no ha cambiado nada ni parece que cambiará en un futuro próximo, para los británicos que viven, trabajan y son propietarios de viviendas en España

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Desde que el resultado del referéndum del 23 de junio se hizo claro en las primeras horas del viernes 24, los británicos, tanto en el Reino Unido como los que vivimos fuera, juntos con los dos millones de ciudadanos de la Unión Europea que residen en Gran Bretaña, han estado sujetos a una avalancha de mensajes confusos sobre lo que querrá decir el voto de “no”.

Aunque, claramente, significa que algo cambiará, pronto o tarde, en la relación del Reino Unido con el resto de la UE, por el momento y por lo que yo pueda ver, casi todas las posibilidades son posibles.

La mayoría de nuestros clientes extranjeros, y muchos de los británicos, son personas que disponen de un alto nivel de ingresos o ahorros, cuentan con seguros de salud y pensiones privados, y ya son propietarios de o se interesan por viviendas donde pasar sus vacaciones, en lugar de una residencia permanente. En verdad, lo más probable es que lo que depare el futuro en cuanto a complicaciones, me afectará más a mí que a la gran mayoría de nuestros clientes.

Durante la última semana, sin embargo, he recibido llamadas de clientes, tanto británicos en España y en Gran Bretaña, como daneses, gibraltareños, franceses, irlandeses y hasta españoles que ya tienen, o están pensando en comprar o vender, una casa en la Costa del Sol. Se encuentran confusos, sorprendidos y, a veces, divertidos por las consecuencias del Brexit.

En uno de los casos, un comprador muy optimista me preguntó si ya había un éxodo de vendedores británicos, lo que le beneficiaría, en su análisis, por la consiguiente bajada de precios. Si hubiesen podido votar por tener mejor tiempo en el Reino Unido, quizás…

Aunque parezca, por ahora, que el pesimismo reina, especialmente en cuanto al impacto del voto en las economías tanto del Reino Unido como del resto de Europa y el potencial efecto dominó en la UE de la decisión de salir del país, hay varias razones positivas para pensar todo no va a cambiar para todo el mundo.

Dejando de lado el miedo y la especulación, los hechos comprobados de la situación son: los ciudadanos del Reino Unido tenemos el mismo derecho de viajar a, vivir y trabajar en España sin restricciones, tal como pudimos hacer hasta el día 23 de junio. Nadie sabe cuando, o incluso como, esto cambiará en el futuro, pero los británicos podemos seguir viniendo a y yéndonos de la Costa del Sol, tal como se nos antoje.

Y los británicos continuamos con el derecho de comprar y vender casas en España. En el caso de que el Reino Unido decidiera finalmente recortar el libre movimiento de personas a cambio de restablecer controles fronterizos, los ciudadanos de Gran Bretaña todavía podremos adquirir propiedades en España, tal como hacen los ciudadanos de casi todos los países del mundo, sean de un estado miembro de la UE o no.

A pesar de que la libra esterlina no se ha librado de la incertidumbre en los últimos días y haya perdido valor contra el euro, no es la primera, ni será la última, vez que los tipos de cambio cambien. Aunque, por el momento, esto quiere decir que los británicos que quieran comprar tendrán que pagar más en libras que han pagado en los últimos años, los que venden y conviertan sus beneficios en libras estarán de enhorabuena.

La mejor noticia para los compradores británicos es que el precio de la vivienda en la Costa del Sol, incluso en los mercados más boyantes como Marbella y Estepona, sigue estando muy por debajo de su valor más alto antes de la crisis y la demanda va en aumento. Esto hace que una inversión a largo plazo en un lugar en el sol pagará dividendos casi seguros, sea cual sea el tipo de cambio. Además, en el caso, como se espera, que los tipos de interés sigan a la baja, muchos que ya poseen otras inversiones financieras, volverán a la seguridad relativa del ladrillo.

Por último, mientras que los británicos sí representan un porcentaje importante del negocio inmobiliario en la Costa del Sol hoy por hoy, trabajamos en un mercado cada vez más global y nosotros mismos hemos vendido casas a ciudadanos de 13 nacionalidades diferentes en el 2015. Nada ha cambiado en el 2016.

Hay un número creciente de clientes que se interesan en la Costa del Sol desde todos los 28 países de la UE, así como los que llegan de fuera de sus fronteras, en busca de lo mismo que, durante décadas, ha atraído a turistas y compradores del Reino Unido: el clima, la cocina, la cultura y la calidad de vida que hace de España un lugar tan privilegiado para vivir e invertir.

 

Adam Neale | julio, 2016